CURSO DE PROTOCOLO
LECCION 1ª
Tú o Usted
Elegir a veces entre utilizar el Tú
ó el Usted plantea problemas y
se puede llegar a actuar incorrectamente. En esta lección señalaremos
algunas reglas que pueden serle de utilidad para saber que hacer en la mayoría
de las situaciones.
-
Cuando se dirija a un desconocido lo
correcto es utilizar el Usted, especialmente con personas de mayor
edad o posición social, pero lo mejor es utilizarlo con cualquier persona
(sólo se puede tutear de entrada a los niños).
-
Cuando la relación se desarrolla, es la
persona de mayor edad o categoría social, o, en su caso, la señora, la
que debe proponer el "tutearse", que será aceptado
inmediatamente con una sonrisa en los labios.
-
No tutee al taxista, ni a la mujer del
servicio, dele el respeto que se merecen. Por cierto, tampoco ellos le
deberían tutear.
-
Si un amigo le presenta a un amigo suyo
puede tutearle, salvo que por edad o posición social sea aconsejable
utilizar el Usted.
LECCION 2ª
Presentaciones
Si usted organiza una fiesta o reunión, como
buen anfitrión debe procurar presentar entre sí a los invitados. También,
si coincide usted con dos amigos que no se conocen entre sí, debe proceder
igualmente a presentarlos.
¿Cómo se realizan las
presentaciones?
Hay una regla básica que debe tener siempre
presente: la persona menos importante se presenta a la más importante,
por tanto:
Basta con indicar el nombre y apellido de
la persona presentada. Si la presentación se realiza en una reunión o
fiesta sería aconsejable dar alguna información sobre las personas
presentadas, a efecto de facilitar que pueda surgir entre ellos algún
tema de conversación:
Ejemplo: Te
presento a Emilio de la Puerta, abogado y gran amante de la pintura. Por
cierto, acaba de regresar de un viaje por Argentina.
Pero con moderación:
Ejemplo a evitar:
Te presento a Emilio de la Puerta, hombre de honor, amigo de sus amigos,
estudiante destacado que curso la carrera de abogacia con premio
extraordinario. Esposo amado y padre de familia ejemplar. Modelo de
rectitud y de decoro, ciudadano cumplidor, que paga sus impuestos.
Si usted está sentado y le presentan
una persona debe levantarse en señal de respeto. Sólo la mujer
puede seguir sentada, aunque debería también levantarse si le presentaran
a una señora de mayor edad o a un señor de elevada posición social.
Si usted organiza una fiesta de pocos
invitados su obligación es presentarlos a todos. Si los
invitados son numerosos, no estará obligado a presentarlos a todos,
pero sí debe vigilar que ninguno de ellos deambule por la fiesta
como "alma en pena", tratándo de incorporarlo a algún grupo.
La autopresentación es aceptable en
algunos casos. Así, si asistiera a una fiesta y no fuera presentado,
puede recurrir a autopresentarse: diga su nombre y apellido, añadiendo algo
del estilo de "tenía muchas ganas de conocerle", o "me han
hablado mucho de usted".
La puntualidad es una norma básica de
educación:
No se puede ser más o menos puntual, hay
que ser siempre puntual.
La puntualidad ha de estar presente
tanto en el trabajo como en la vida social:
Ni se puede llegar tarde a una reunión de
trabajo, ni tampoco a una cena (por mucha confianza que tengamos con el
anfitrión).
Y también, la puntualidad rige tanto
para el invitado como para el anfitrión:
Ni el invitado puede llegar tarde a una cena,
ni tampoco el anfitrión puede recivir a los invitados sin tenerlo ya todo
dispuesto.
No le pida a un invitado que vaya cortando el
pan, ni a otro si no le importaría ir a comprar el hielo. Tampoco reciba a
sus invitados con una toalla reliada en la cintura, dejando un reguero de
agua por todo el pasillo.
Tan malo es el retraso, como llegar antes de
tiempo (incluso puede que esto sea peor):
Si le han citado a las 10 de la noche, haga
el favor de no presentarse a las 9,30 y "pille" a la señora de la
casa todavía con los rulos puestos.
Hay quien opina que lo cortés es llegar con un
retraso de unos 15 minutos, dándole margen a los anfitriones por si
fueran retrasados. Esta opinión es discutible, pero, en todo caso, nunca más
tarde de un cuarto de hora.
Sea
consciente de que por su tardanza se puede enfriar y "echar a
perder" esas delicias que con tanto esmero ha estado toda la tarde
preparando la anfitriona (conseguirá que le odie).
Cuando se organiza una
comida o cena en casa se suele dar media hora de cortesía a los
invitados. Así, mientras van llegando los primeros se ofrece un aperitivo,
dando tiempo a los más rezagados para que se vayan incorporando.
Pasada la media
hora se pedirá a los invitados que pasen a la mesa. No haga esperar a todo
el mundo por culpa de un amigo tardón.
Si la cita es en
un restaurante, se esperará a los invitados en la barra o sentados en la
mesa:
Se podrá tomar una
bebida, pero no comience ya a picar (reprima su apetito insaciable)
Si, por un
imprevisto, uno va a llegar tarde a una cita o reunión (algo, de entrada,
imperdonable), si el retraso supera los 15 minutos es inexcusable llamar
por teléfono.
Discúlpese,
explique los motivos del retraso, indique cuando preve que puede llegar y
pida a los anfitriones que vayan empezando, que ya se incorporará usted más
tarde.
Cuando llegue, discúlpese nuevamente de los
anfitriones y a continuación del resto de invitados
Por último, si es
usted el anfitrión y uno de sus invitados se retrasa una eternidad,
sin llamar para dar explicaciones, arruinándole la cena y la velada,
originando un conflicto familiar....
... cuando asome
su bella cara angelical por esa puerta, no le riña, no le pegue, no le
tire por la ventana, simplemente pregúntele si el café lo toma sólo o
con un poco de leche.
El ceder el paso es una regla básica de
cortesía, aunque cada vez se estila menos:
¿Cuando hay que ceder el paso? La
respuestas es SIEMPRE (aunque luego
mencionaremos algunas excepciones).
El ceder el paso es especialmente obligado
en los siguientes casos:
El hombre cederá
siempre el paso a la mujer (aunque ésta sea su
suegra).
El joven cederá siempre el
paso a la persona mayor.
El subordinado cederá
siempre el paso a su jefe (por lo que pudiera pasar).
Pero también hay que cederse el paso
entre personas del mismo sexo:
Los hombres entre sí y las mujeres entre sí
se deben también ceder el paso.
No obstante, esta regla tiene algunas excepciones:
Cuando se entra en un
restaurante, el hombre entrará delante, para pedirle
al camarero una mesa y también porque resulta incomodo entrar en estos
locales y que todos los comensales se nos queden mirando (hay que evitarle
ese mal trago a la mujer).
Cuando se entra en un
taxi, el caballero pasa delante: no oblique a su señora
tener que arrastrarse por el asiento, cual reptil, hasta alcanzar la
ventanilla contraria.
Cuando se baja una
escalera, el hombre irá delante: por si la mujer
tropezara y cayera poder salvarla, acogiéndola en sus recios brazos.
No se está obligado a ceder el paso en las colas
del autobús, del cine, del teatro, de la carnicería.
Prima el principio de "Primero que llega, primero
que pasa". Eso si, se cederá el paso inexcusablemente a una persona de
edad, a una mujer embarazada o a un enfermo.
¿Y cuando se llevan pasajeros en el coche?
Lo correcto, antes de subir al coche, es
dirigirse en primer lugar a la puerta del copiloto, abrirla para que el
invitado pase, especialmente si es una mujer, ayudarle desde fuera a cerrar
la puerta y sólo entonces subir al coche.
LECCION 6ª
Tacos y palabras malsonantes
Como norma básica la utilización de tacos está
absolutamente reñida con la buena educación y como tal hay que
aceptarlo.
No obstante, al uso de tacos, aunque no se le
pueda aplicar eximentes (salvo el de trastorno mental transitorio), si cabría
aplicarle atenuantes.
No es lo mismo un taco pronunciado por una persona
alegre, divertida, desenfadada, viendo un partido de futbol, que ese mismo
taco pronuncido por un señor adusto, serio, con cara de pocos amigos,
delante de una ventanilla de un Ministerio cualquiera
La utilización de tacos, en todo caso, debe
seguir ciertas reglas básicas de obligado cumplimiento:
La mujer bajo ningún
concepto utilizará tacos (aquí ya no hay atenuantes
que valgan).
Las personas de
mayor edad o categoría social tienen preferencia
en el uso de tacos sobre los más jóvenes o de menor categoría social.
El jefe tiene preferencia
sobre el subordinado.
Nunca se utilizarán tacos
que supongan ofensas religiosas.
El taco se utilizará
con moderación, ya que debe reservarse para ocasiones
muy singulares que lo puedan justificar.
El taco se admite en
todo caso como expresión, nunca dirigido a otra
persona con ánimo de ofensa.
No están admitidos los
tacos encadenados, pierden frescura y espontaneidad,
predominando el ánimo de ofensa.
Ejemplo: "
cabrón, hijo de puta ".
En todo caso, se admitiría la
utilización de dos tacos bajando el tono en el segundo que, a ser posible,
no se termina de pronunciar.
Ejemplo: "
¡ jodido cabr...! "
Una vez lanzado el
exabrupto (el taco siempre es un exabrupto, no lo
olvidemos), lo correcto es disculparse.
Ejemplo: "
¡Pero qué tío más cabrón!..ohhh, perdón, que vocabulario el mío
"
El taco más admisible
es el admirativo:
Ejemplo:
Tras una fantástica jugada de tenis, exclamar: " ¡qué cabrón!,
como juega... "
El taco admirativo siempre va introducido por la
partícula exclamativa " ¡ qué..! "
En todo caso, y ante la dificultad de saber
cuando se puede utilizar convenientemente un taco, lo más prudente y
recomendable es abstenerse de emplearlos, quedará usted como un
caballero.
Atención
Una vez que se ha decidio no utilizar tacos, no se
puede bajo ningún concepto sustituirlos por exclamaciones de sonido
parecido.
Ejemplo: " ostras
"; "...no me toque los cajetines "; " me cachis en la
mar ".
Y lo peor de todo sería utilizar expresiones
ridiculas.
Ejemplo: " corchis
"; " caspitas "; " caracoles "..
Dar propinas es un acto de cortesía,
como agradecimiento por la especial atención recibida. Hay que desechar
la idea que considera la propina como un acto de paternalismo que
implica cierta humillación para la persona que la recibe.
La propina debe ser un acto discrecional,
con el que se premia la calidad del servicio recibido, por tanto, no
debe ser algo automático, ya que perdería su sentido de premio.
Su cuantía debe ser del importe
apropiado, según los usos del lugar:
Ni muy reducida que
enfademos al que la recibe, ni muy elevada
que salga todo el personal del restaurante a rendirnos pleitesía, al
tiempo que se preguntan quien es ese "chalado" tan dadivoso.
En cualquier caso, si hubiera duda,
más vale pasarse que quedarse corto.
Está muy extendida en los restaurantes la
costumbre de dejar como propina un 10% del importe de la cuenta.
Dar una propina no puede ser la ocasión
de deshacerse de toda la calderilla (moneda suelta de escaso valor).
Hay que tratar de darla en la moneda más comoda para el que la recibe.
¿A quién hay que dar propina?
Entre otros a:
Mensajeros
Repartidores de pizza
Acomodadores de cine
Mozos de hoteles
Peluqueros
Cuando se viaja al exranjero hay
que preocuparse por conocer cuales son las costumbres del
lugar. En ciertos países la propina llegar a ser casi
"obligatoria".
Sea precavido y lleve el importe de la
propina preparado cuando prevea que la ocasión se puede
presentar.
La excusa "Disculpe,
pero no llevo nada, la próxima vez...", no es más que
eso, una excusa, denota falta de previsión y, además,
"molesta" una barbaridad.
LECCION 8ª
Cómo comportarse en el automóvil (I)
En el automóvil es un lugar donde se
debe ser especialmente cuidadoso en el manteniemiento de los
buenos modales, ya que es muy frecuente que dentro del coche se
produzca una transformación terrible de la personalidad.
Personas normalmente tranquilas,
apacibles y educadas, una vez al volante se convierten en violentos,
pendencieros y guerrilleros.
En el automóvil, tanto de conductor
como de pasajero, hay que seguir y respetar unas reglas básicas
de urbanidad.
En todo caso, vamos a comenzar por algo
previo a todo ello, el propio mantenimiento del coche.
Mantenimieno
del coche
El automóvil es parte de su habitat y, por
tanto, debe mantener en él su seña de identidad:
Mantenga su
coche limpio, tanto por dentro como por fuera.
Es su obligación tener su automóvil
en perfecto estado de mantenimiento,
por su conservación y, sobre todo, por su seguridad. Esto es
especialmente importante si lleva usted pasajeros.
Sea discreto en
su decoración:
En principio, evite
cualquier tipo de pegatina, y si fuera superior a su fuerza
eliga alguna lo más dicreta posible. Evite "cursilerías",
del tipo " Yo amo Benajudilla del Arroyo ", o incluso
algo ordinarias " No me toque el pito que me irrito ".
Evite
colocar en la parte de atrás un perro al
que se le mueve la cabeza, o un semáforo
al que se le encienden las luces.
Absolutamente prohibido
cojines, visillos, persianas, e
incluso fundas de bolitas para los asientos.
Prohibido bocinas con
melodías incorporadas.
Su coche dispone de las luces que su
fabricante estimó oportuna, no lo convierta
en una discoteca rodante.
No
"metamorfose" su coche. Si usted se
ha comprado un utilitario, es eso un utilitario y nada más, no
trate de convertirlo en una especie de platillo volante con
todo tipo de faldones, alerones y otros diversos complementos.
En cuestión de colores,
cada uno según su gusto, pero si
pudiera evitar el "amarillo limón", el "verde
turquesa", el "naranja butano", y otros por el
estilo, sus paisanos se lo agradecerán.
LECCION 9ª
Cómo comportarse en el automóvil (II)
En esta lección analizaremos el
comportamiento de un caballero al volante de su automóvil.
Comportamiento
del conductor
Primera norma básica: respete
escrupulosamente las señales de tráfico y los límites de
velocidad. Si están ahí será por algo, no olvide que
puede poner en peligro no sólo su vida, sino (y lo que es más
importante aunque usted no se lo crea) la vida de otros.
Trate de facilitarle
la labor al resto de conductores:
Si otro conductor
quiere incorporarse, sea usted un caballero y cédale
el paso. Si es a usted a quien se lo ceden, agradézcalo
con una gesto de la mano.
Si un camión le
facilita el adelantamiento haciendole señales con los
intermitentes, agradézcaselo con
un toque de bocina.
Si hay un
conductor en apuros parado en el arcen sin que nadie le
preste asistencia, detenga el coche y
ofrézcale su ayuda.
Si alguien viene
de frente y le deslumbra, no se ponga
como un energúmeno a
hacer cambios de luces, indíqueselo con
un par de destellos.
Si viaja usted con
pasajeros, hágales el viaje lo más cómodo posible:
El asiento
delantero derecho se reserva a la persona de mayor relevancia
(se excluye de este ranking al conductor).
Conduzca con una
velocidad prudente: no les lleve con el alma en vilo.
No sea brusco en
su conducción: evite giros violentos, aceleraciones y
frenadas. En definitiva, trate de no que no se mareen.
No ponga la radio
sin preguntar primero, y, en todo caso, pongala a un
volumen moderado (es un coche, no una discoteca).
No baje la
ventanilla sin pedir permiso, y aun obteniendo dicho
permiso, valore en que medida puede estar usted molestando (un
rechinar de dientes que provenga del asiento trasero puede ser
una buena pista).
No ponga la
calefación sin consultar primero. En todo caso,
pregunte cada cierto tiempo qué tal se encuentran, si
prefieren más o menos calor, música, etc.
Si usted fuma, no
lo haga si tiene la más minima sospecha
de que puede molestar. En
todo caso, pregunte antes de fumar.
Si es el pasajero
quien fuma, invítele a que lo haga sin esperar a que
se lo pregunte. Si viaja usted con varias personas, debe
procurar que no se fume si considera que a alguien le puede
molestar.
Cada cierto tiempo
pregunte si alguien quiere hacer una parada. No espere
a que la gente esté con las lágrimas saltadas, mordiéndose
los labios y cruzando las piernas cual contorsionistas, para
no "mearse" en el coche.
Pagar el peaje o la
gasolina es obligación exclusiva del dueño del coche,
por lo que no permita colaboraciones. Los demás que inviten, si
quieren, al café, al bocadillo, etc.
En caso de estudiantes, compañeros que van
juntos todos los días al trabajo, etc., esta regla no se
aplica.
Cuando se disponga a entrar en el coche,
si va usted con pasajeros sepa que es el
conductor el último que entra: primero abra las puerta a
los acompañantes y en último lugar entre usted.
En caso de colisión
con otro coche, no se ponga usted como una fiera: actúe
con serenidad, y si no está de acuerdo con la interpretación
del otro conductor, ya habrá tiempo de discutirlo en los
tribunales.
El claxon está
reservado para ocasiones muy especiales
(bodas de plata, primer hombre en la Luna, etc.).
Así que no se apoye con el codo en el claxon, ni lo
utilice a diestro y siniestro.
Y, por último, prohibido
lanzar objetos diversos por la ventanilla.
LECCION 10ª
Cómo comportarse en el automóvil (III)
Vamos a ver ahora como debe
comportarse el pasajero.
Comportamiento
del pasajero
Cuando se viaja en un coche ajeno
nuestro comportamiento debe ser tal que al conductor le
resulte grata nuestra compañía. Para ello será
necesario seguir unas reglas básicas:
Terminantemente
prohibido explicarle al conductor cómo debe conducir
(se supone que ya sabe).
Se aceptará su
estilo particular de conducción, aunque sea
diferente al nuestro (más rápido, más despacio, más
brusco, más suave, etc.). Sólo en casos extremos, en los
que se llegue a temer por la integridad física, se podrá
hacer una discreta observación (con la máxima amabilidad).
El pasajero debe
acompañar al conductor, dándole conversación si éste
quiere hablar o respetándole su silencio.
Se evitarán
temas polémicos que puedan terminar en discusión
(se corre el riesgo de perturbarle o de tener que
abandonar el coche antes de destino).
Tampoco es el
coche el lugar de contar chistes y hacer que el
conductor se "parta" de risa.
Absolutamente
prohibido dormirse (y menos roncar), especialmente
si es el pasajero del asiento delantero.
El pasajero
insistirá en contribuir al pago de la gasolina, el peaje, etc,
(que el conductor debe rechazar). Por ello, debe el pasajero
invitar al café, a los bocadillos, etc.
Abstenerse de
fumar si el conductor no lo hace (el olor del tabaco
permanece en el coche). En caso de fuerza mayor se pedirá
permiso y se fumará lo indispensable.
También se pedirá
permiso para bajar la ventanilla. No obstante, hay que
tener presente que aunque el conductor no ponga objeción,
puede que le resulte algo incómodo.
El pasajero debe
moderar sus peticiones: "ponemos música",
"paramos aquí", "nos desviamos por allá",
etc. El pasajero debe aceptar su papel de actor secundario y
dejar el protagonismo al conductor.
Como sentarse en el coche
Si se viaja con chófer,
se ocupará el asiento trasero de la derecha, en
diagonal con el conductor, facilitando la comunicación que
pueda surgir.
Si son varios pasajeros, el asiento
preferente sigue siendo el trasero de la derecha, luego el
trasero de la izquierda, y la persona de menor categoría
ocupará el asiento delantero junto al chófer.
Si se viaja en un
coche privado, el asiento preferente es el delantero de
la derecha. En la parte trasera son preferentes los asientos
junto a las ventanillas, y en último lugar el del centro.
LECCION 11ª
Cómo poner la mesa
Cuando se celebra una comida o cena
formal la disposición de la mesa debe seguir unas reglas muy
estrictas:
La mesa debe estar
totalmente preparada cuando llegan los primeros invitados
(nada de carreras a última hora).
Debe estar bien
iluminada: ni invitados deslumbrados, ni invitados en la
penumbra.
La mesa se
cubrirá con un mantel, a ser posible de
hilo, de color blanco o crudo (nada de "mantelitos"
individuales).
El mantel debe hacer
juego con la vajilla y con la decoración del salón;
debe estar impecablemente planchado (nada de excusas:
"...es que como es de hilo se arruga con sólo
mirarlo...").
La mesa no
debe estar sobrecargada, como motivo
decorativo un bonito centro de flores, pero que no obstaculice
la visión entre los invitados.
Entre cada
sitio se mantendrá una distancia suficiente,
para que los comensales se puedan desenvolver con comodidad (si
su mesa es para 8 personas, no trate de batir ningún record
sentando a 14).
La
servilleta se dispondrá en forma de rectángulo o de triángulo
a la izquierda del plato o sobre el mísmo. Nada de forma de
"palomita" ni otras formas alegóricas, y mucho menos
dentro de una copa.
Los platos
pueden estar ya colocados, aunque lo más
ortodoxo es tener dispuesto un bajo plato e ir
colocando los platos a medida que se vayan a utilizar.
Colocación
de los cubiertos:
El
cuchillo, la pala de pescado y la cuchara a la derecha del
plato (el cuchillo con el filo mirando
al plato).
El
tenedor a la izquierda.
Los cubiertos se diponen de tal
manera que los primeros que se utilizan
son los más alejados del plato, y los que se utilizan
en último lugar los más próximos al mísmo.
Los
cubiertos de postre se colocan enfrente del plato
(entre éste y las copas): el tenedor mirando a la derecha y
la cucharilla o cuchillo mirando a la izquierda.
Las copas
se sitúan enfrente del plato. Hay varias
maneras de disponerlas, pero la más ortodoxa es en fila y un
poco desplazadas hacia la derecha del plato. El orden de las
copas será:
De mayor a
menor tamaño y de izquierda a derecha.
Empezando por la izquierda, primero la copa de agua, luego la
de vino tinto y luego la de vino blanco; entre estas dos últimas
se coloca la copa de cava o champagne.
Enfrente
del plato, un poco a la izquierda, se coloca el platito del pan.
El pan se cortará con la mano (nada de cuchillo), y las migas,
a ser posible, que caigan en el platito (para algo se pone).
Por último, no se
ponen ceniceros en la mesa. Si hubiese fumadores entre
los comensales los ceniceros sólo se sacarán cuando se sirva
el café.
LECCION 12ª
Cómo sentarse en la mesa (I)
A la hora de sentarse en la mesa
hay que respetar un orden de preferencia muy determinado. Existen
básicamente dos sistemas a la hora de establecer esta
preferencia:
Sistema
francés
Los
anfitriones se sientan en la parte central de la mesa,
uno enfrente del otro.
El invitado
de honor se sienta a la derecha de la anfitriona
y su mujer a la derecha del anfitrión
El segundo
invitado en importancia se sienta a la izquierda de la
anfitriona y su mujer a la izquierda del
anfitrión
Así sucesivamente se van
disponiendo las parejas, en forma de diagonal, aunque el
resto de los invitados se va sentando con más libertad.

A: Anfitriones;
los números indican el orden de preferencia
Los
anfitriones se sientan en cada cabecera de
la mesa.
El invitado
de honor se sienta a la derecha de la anfitriona
y su mujer a la derecha del anfitrión.
El segundo
invitado en importancia se sienta a la izquierda de la
anfitriona y su mujer a la izquierda del
anfitrión.
Así sucesivamente se van
disponiendo las parejas, en forma de diagonal.
En ambos sistemas hay que
cumplir las siguientes normas:
Las parejas nunca
se sientan juntas, sino en diagonal.
A ser
posible, se va alternando
un hombre y una mujer.
Los anfitriones
pueden ceder sus sitios a los invitados de honor, ocupando
ello el puesto de invitados de honor.
LECCION 13ª
Cómo sentarse en la mesa (II)
Será el anfitrión quien anuncie el
momento de pasar al comedor, tras un aperitivo que no debe
durar más de 30 / 45 minutos.
Para entrar en el comedor
conviene observar las siguientes reglas:
La anfitiriona es
la primera que entra (por si algo no estuviera correcto
poder arreglarlo).
Le siguen el resto
de señoras.
A continuación
pasan los caballeros.
El anfitirión es el último
en entrar.
La anfitiriona indicará el lugar que
corresponde a cada uno de los invitados.
No se siente donde
le parezca, no le vaya a ocurrir como a aquel invitado
que en una boda se sentó en el primer sitio libre que vio con
la mala suerte de que era la mesa de los novios, quienes
tuvieron que acomodarse uno a cada lado del invitado
"estrella".
Los señores no se sentarán hasta que no
lo hayan hecho las mujeres (se exime de esta norma a las
personas mayores).
Los caballeros
deben ayudar a las mujeres a sentarse, apartándoles
ligeramente la silla de la mesa.
Por cierto, corresponde a los anfitiriones
evitar que el número de comensales sea 13 (no hay que
tentar a la suerte y hay invitados que se pueden sentir incómodos).
Una vez sentado hay que tener
presente:
No se apoyan los
codos en la mesa, se apoyan los antebrazos (no podemos
confundir la mesa de un comedor con el pupitre de un colegio).
Las manos siempre
sobre el mantel, nada de manos escondidas debajo de la
mesa sobre las piernas (y mucho menos sobre la pierna de la
vecina, especialmente si no es su mujer).
La espalda recta,
pero con naturalidad: ni encorvados, ni tampoco dando la
impresión de estar escayolados.
LECCION 14ª
Cómo nos servimos
A la hora de servir se debe
seguir un orden muy determinado:
Primero se
sirve a la mujer de mayor categoría (por
edad o por estatus social) que normalmente estará sentada a
la derecha del anfitrión.
Luego se sirve
al resto de señoras, según el sentido
contrario a las agujas del reloj.
La última señora
en ser servida será la anfitriona.
A continuación
se sirve a lo señores siguiendo el
mismo esquema, siendo el anfitrión el último en ser servido.
Si no hay
camareros y se va pasando la bandeja:
Se comienza por
la señora de mayor categoría y la bandeja se va pasando al
invitado que se encuentre a la derecha.
A la hora de
servir hay que tener presente:
Se sirve por la
izquierda del comensal, mientras que los
platos, una vez que se ha terminado, se retiran por su
derecha.
El vino, en
cambio, se sirve por la derecha.
Uno se debe servir
una cantidad discreta:
Ni mucho
(que parezca que hace días que no come caliente), ni
poco (puede dar la impresión de que no le gusta la
comida).
Se sirve
de la parte de la fuente que quede más próxima,
nada de ir examinando los filetes a ver cual tiene mejor
pinta, ni de inspeccionar los huevos fritos a ver cual tiene más
"cuscurritos".
No se comienza a comer hasta
que todo el mundo se haya servido:
Será la
anfitriona quien comience.
Si
hubiera muchos invitados la anfitriona comenzará cuando estén
servidos los comensales que estén a su derecha e izquierda,
comiendo lentamente para dar tiempo al resto de invitados a
ser servidos.
La anfitriona preguntará si alguien
quiere repetir:
La respuesta es clara: no
se debe repetir (por muy delicioso que fuera el
manjar).
LECCION 15ª
Servilleta y cubiertos
Vamos a ver en esta lección como se
utiliza adecuadamente la servilleta y los cubiertos.
Servilleta
Ya hemos comentado
que al poner la mesa la servilleta se coloca sobre el plato o a su
izquierda, bien en forma de triangulo o de rectangulo.
¿Cómo
se utiliza la servilleta?
Cuando nos sentamos
en la mesa debemos colocar la servilleta
sobre las piernas.
La servilleta se
utiliza únicamente para limpiarse los
labios, discretamente, antes y después
de beber.
Una vez que
temina la comida, se
coloca la servilleta a la derecha del plato de una manera
informal: nada de doblarla con esmero como si no se hubiera
utilizado (aunque tampoco se trata de dejarla hecha un
"barullo").
Cubiertos
A la hora de utilizar los cubiertos hay que
seguir una serie de reglas:
Los cubiertos van a la boca
y no la boca a los cubiertos, por tanto,
cuando se come hay que mantenerse recto, todo lo más ligeramente
inclinado hacia el plato, y con los cubiertos se llevará la
comida a la boca (nada de acercar la cara al plato).
Los cubiertos no se
cambian de mano: la cuchara
, el cuchillo y la pala de pescado se cogen con la derecha y el
tenedor con la izquierda. Tan sólo, a veces, el tenedor (cuando
se utiliza como si fuera una cuchara, por ejemplo con guisantes)
se coge con la mano derecha.
El cuchillo nunca
se mete en la boca: terminantemente
prohibido ya que puede ser peligroso.
La cuchara se
introduce en la boca por la punta, no por un
lateral.
Cuando se está
masticando o hablando los cubiertos se colocan sobre el plato en
forma de cuña, lo que
indica que todavía no se ha terminado.
Cuando se termina
se dejan los cubiertos en paralelo y
perpendicular a la mesa.
 
LECCION 16ª
Conversación en la mesa
La mesa no es sólo un lugar
para disfrutar de una exquisita gastronomía sino que es, y muy
especialmente, un lugar de encuentro social donde la
conversación juega un papel de primer orden.
En este sentido, en la mesa hay que
respetar unas reglas básicas:
No se habla nunca con la
boca llena (terminantemente prohibido).
Hay que
participar en la conversación, sin tratar
de monopolizarla.
El invitado debe permitir
al anfitrión un cierto protagonismo.
Es importante
saber participar en la conversación sin
retrasarnos en la comida (que no nos
tengan que esperar luego a que terminemos el plato).
Hay que
convesar con los distintos comensales que nos rodean:
no se puede uno limitar a hablar con uno de ellos ignorando al
resto (por muy aburridos que nos resulten).
Hay temas
"tabú" que se deben evitar.
Entre otros:
Fútbol
Religión
Sexo
No se debe prolongar
una conversación en la que hay comensales
que, por desconocimiento, no pueden
participar.
La conversación debe
ser variada, dando oportunidad a todos los invitados a
participar.
El anfitirión debe
jugar aquí un papel principal, proponiendo nuevos temas
que tratar cuando la conversación vaya decayendo.
Si hay algún comensal
poco participativo, el anfitirón debe proponer algún
tema que de a este invitado la oportunidad de integrarse en la
reunión.
La mesa no es un lugar
para discutir, por lo que hay que evitar entablar disputas,
siendo deber del anfitrión cortarlas del modo más educado
posible.
Tampoco es la mesa el
lugar para hablar del trabajo, dejando a muchos invitados
totalmente fuera de juego.
Un buen vino es el complemento
necesario de una buena comida, por tanto, no se puede
escatimar a la hora de elegir el vino que se va a servir en la
mesa.
La buena educación exige tener
unos conocimientos mínimos de vino, aunque llegar a ser un
experto es realmente complicado y muy pocos pueden presumir de
serlo.
No obstante, hay que conocer al
menos unas normas mínimas:
El vino será
catado por el anfitrión, aunque éste puede ofrecer
dicho honor a un invitado que sea entendido.
Catar el vino
exige cierta ceremonia: mover la copa y elevarla para
apreciar el color; acercarla a la nariz para disfrutar su
aroma y beber un ligero sorbo para disfutar su sabor.
El invitado que
cata el vino sólo en casos extremos (cuando
aquello sea puro vinagre) podrá hacer educadamente una observación
al anfitrión, pero nada de escupir el vino, haciendo
aspavientos y gritando ¡¡¡ nos han querido envenenar!!!!
El anfitrión es el
encargado de servir el vino.
El vino
se sirve con la mano derecha (algunas
personas piensan que trae mala suerte hacerlo con la mano
izquierda).
Si un camarero
sirve el vino lo hará por la derecha del comensal
(al contrario que la comida, que se sirve por la izquierda).
Cuando se sirve el vino no
se apoya la botella sobre el borde de la copa (la
botella podría estar algo sucia).
La copa
se llena hasta la mitad
aproximadamente (nunca hasta el borde como si fuera un vaso
de agua). La mitad libre de la copa permitirá que se
concentren los aromas y poder disfrutarlos con el olfato.
La botella se
puede dejar en la mesa, aunque es mejor colocarla en
una pequeña mesa auxiliar. Los vinos que se sirven frío se
mantendrán en un recipiente con hielo, pero a la hora de
servirlos nada de reliarlos en una servilleta blanca (hasta ahí
podríamos llegar).
Antes y después de beber, hay que limpiarse
los labios con la servilleta.
Cada comida exige
un vino determinado que habrá que conocer. En todo
caso, los vinos se sirven siguiendo un orden:
El blanco y el rosado se
sirven antes que el tinto.
Los vinos hay que servirlos a
determinadas temperaturas:
El blanco y el
rosado se sirven fríos (unos 10º).
El jerez, la
manzanilla, y el cava también fríos (5º / 10º).
El tinto a
temperatura ambiente (unos 20º).
Si alguien no quiere
beber vino (él se lo pierde), se
le ofrecerá agua, pero nunca un refresco (sería una
afrenta a la anfitriona que ha preparado un suculento
banquete).
LECCION 18ª
Sentados en la mesa: otras consideraciones
Veamos, antes de cerrar el capítulo
del buen comportamiento en la mesa, varias consideraciones finales:
Hay que comer al
mismo ritmo que el resto de comensales: ni
muy rápido (no hay un premio para el que termine primero), ni muy
lento (que hagamos esperar al resto de invitados).
Si el invitado
necesita algo, se dirigirá a la anfitriona (nada
de pedirlo directamente al servicio).
Cuando se come se
hace con la boca cerrada y haciendo el menor ruido posible (no
se puede montar un escándalo con el traqueteo de las mandíbulas).
En la comida no se
fuma (de hecho, en la mesa no se ponen
ceniceros hasta que se sirve el café).
Si ocurre una
"catástrofe" en la comida (copas
derramadas, platos rotos, etc.) el invitado se debe
disculpar y hacer ademán de ayudar. Los
anfitriones quitarán importancia a lo ocurrido y no permitirán
que el invitado se ponga a recoger los destrozos (llamarán al
servicio o ellos mismos lo harán personalmente).
No se debe mojar
pan en la salsa: por muy rica que pueda
estar trate de evitar esta tentación.
Se ha clavado una
espina en la boca: que no cunda el pánico: se
tapa la boca con una mano o con la servilleta y con la otra
discretamente se saca la espina y se deposita en el plato (nada de
enseñarla al resto de comensales como si fuera un trofeo de
caza).
Nada de
hurgar con un palillo en los dientes: el único
calificativo que se le podría dar a esta costumbre es el de
ESPANTOSA.
Fuente Interne:www.aulafacil.com
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